viernes, 25 de septiembre de 2009

Vigías


La postura inteligente que en términos energéticos asumió en el 2006 el aeropuerto internacional Juan Gualberto Gómez evita el quebradero de cabeza que para algunas empresas supone responder a las urgencias actuales de ahorro del país.
En Matanzas, la tercera provincia más consumidora de la Isla, no es cosa de juego el comportamiento de la terminal aérea que con un consumo diario de 16 a 16, 5 MW/h sobrepasa lo gastado por los tres hospitales de mayor importancia en el territorio yumurino.
Para un centro donde reconocen que durante 12 años todo se mantuvo encendido, el profundo movimiento generado por la Revolución Energética le posibilitó las novedosas herramientas con las que hoy se han convertido en sitio de referencia en el uso racional de la energía eléctrica del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba (IACC).
“El diagnóstico integral del potencial de ahorro permitió lograr la organización energética que no teníamos, mediante la creación de los consejos y grupos en los diferentes niveles hasta llegar a la base, encargados de aplicar las medidas y controlarlas”, explica Nelson García González, jefe de grupo energético.
“No habrá resultados si se desconoce la estructura de gasto de una empresa, sus puestos clave y el personal involucrado en los altos consumos. Ahí está la esencia del ahorro, a lo que se unen las necesarias inversiones que respaldan cualquier estudio”.
La determinación de los principales índices de eficiencia, que luego fueron validados, normados y hasta encontraron los coeficientes que los corrigen, constituye, al decir del máster García González, novedad dentro del IACC.
“Aquí se maneja, como indicador de peso, el consumo en kw por pasajero y cuánto se modifica este índice en dependencia de sus gustos, procedencia, sexo, edad, si leen o no, lo que define el uso que le dan a los salones y el grado de claridad que estos deben llevar.
“Hemos desarrollado 12 proyectos de ingeniería básica, siete ya son aplicados. El de iluminación ha facilitado la sustitución de las lámparas de 40 por las de 32, y su colocación por secciones, a fin de que solo se enciendan en correspondencia con al área utilizada, cantidad de personas y horarios.
“En una segunda etapa, sustituiremos las lámparas de 450 w por fluorescentes de bajo consumo y laboramos en la automatización de la iluminación, mediante un sistema de monitoreo y control.
“De igual manera, una vez concluidas todas las operaciones, sin arriesgar para ello la seguridad de la terminal aérea, quedan apagadas locaciones y en 10 horas se reportan ahorros de 7 mw, en especial por concepto del sistema de clima, representativo del 65 por ciento del consumo eléctrico del aeropuerto.”.
Lo más reciente puesto en práctica fue el proyecto de energía renovable, que implicó la creación de un biogás, generador de electricidad a partir del procesamiento de desechos sólidos orgánicos, e instalarán paneles solares para casas de visita, motelito, y comedor.
Solo por concepto de electricidad, entre el 2007 y el 2008 se dejó de consumir más de medio millón de MW/h, lo que significó un total de 85 mil pesos convertibles, “algo posible gracias a la disposición de nuestros trabajadores, poseedores hoy de una cultura sin la cual no pudiésemos estar hablando de resultados”.
Como vigía perenne del ahorro se define este colectivo donde la conducta de usar racionalmente esta energía no apaga la eficiencia con la que cotidianamente “vuela” el aeropuerto internacional Juan Gualberto Gómez.