jueves, 23 de septiembre de 2010

Adelantan en Matanzas montaje de base para combustibles

Con 20 días de adelanto al cronograma de ejecución, avanza el montaje de una base de almacenamiento de combustibles en la provincia de Matanzas, inversión que incrementará en 200 mil metros cúbicos la capacidad de acopio de crudo del país.
Valorada en unos 4 millones 300 mil pesos, el anticipo en los plazos mucho tiene que ver con la acertada aplicación del sistema organizativo de la construcción que, entre otros requisitos, exige la aplicación del doble turno y una retribución salarial en pesos convertibles, que en este caso oscila, como promedio mensual, entre los 60 y 70 CUC.
Elevados volúmenes de excavación y la transportación de 53 mil metros cúbicos de materiales de relleno, marcarán las acciones de los próximos días, cuando inicien las canalizaciones industrial y fluvial, así como la interconexión de unos 500 metros de tuberías de diversas medidas que enlazarán los cuatro recipientes.
Este complejo momento de la obra se realizará paralelamente al emplazamiento de los depósitos, en los que por primera vez (en Matanzas) se emplea el avanzado montaje chapa a chapa, piezas de entre 25 y 10 milímetros de grosor que, una vez soldadas, van formando un total de cinco anillos de 12 metros de altura por 74 metros de diámetro.
Sin embargo, la principal novedad tecnológica consiste en la cubierta escogida para taparlos, conocida como domo geodésico (son vigas y chapas de aluminio con uniones atornilladas), a diferencia de los techos de acero (planchas soldadas) empleados en Supertanqueros, tan pesados que se colocaron con grúas.
Adscrita al Ministerio de la Industria Básica, en su ensamblaje intervienen una entidad mixta y las empresas cienfuegueras de obras industriales número seis y la matancera de arquitectura e ingeniería número nueve, bajo la asesoría y supervisión técnica de una firma foránea.
Su acoplamiento mecánico de la trascendental obra exigió tanto de máquinas semiautomáticas y automáticas de última generación como de soldadores competentes, todos los cuales tuvieron que pasar el examen que homologó sus conocimientos.
Para finales del primer semestre de 2011 anuncian la terminación de esta base de almacenamiento de combustible, ubicada en la zona industrial de la ciudad de Matanzas, área donde también quedará enclavada la refinería de crudos, una de las inversiones de más envergaduras contratadas para este occidental territorio.

sábado, 20 de marzo de 2010

Mi oficio es el trabajo



Afirma un joven de los cientos que en Varadero inician su vida laboral en el desafiante mundo de las construcciones turísticas donde un elevado porcentaje de la población laboral tiene menos de 35 años



Oleisi Mejías Núñez prefiere decir con lo que hace. Se lo enseñaron sus padres allá en Granma y con el ejemplo llegó a Matanzas, para convertirse en el albañil que es hoy. Sin embargo, breve su paso entre la mezcla y el bloque porque pronto lo entendió: “el enchape es lo mío”.
A los 29 años reconoce no haberse equivocado cuando apostó por una especialidad casi artística como colocar losas. “A muchos les gusta porque es la parte más noble, bella y limpia de la albañilería, aunque algunos se inclinan por ella sin saber lo que les espera y cuando se dan cuenta, no pocos regresan a sus provincias decepcionados. El ritmo constructivo en Varadero es muy fuerte.
“Aquí no se debe venir a jugar, a perder el tiempo, a derrochar los recursos. Algo chapucero, significa desbaratarlo y volver a hacerlo, eso es emplear dos veces lo plantificado, sube el gasto económico y no hay país que aguante eso. Tampoco yo lo entendía, aprendí con los años y ahora que tengo mayor conciencia ayudo a que se otros lo comprendan”.
Y lo afirma desde el prestigio ganado a base de un desempeño cotidiano resumido en su título de Maestro de la Construcción. conferido solo a los máximos exponentes en el aprovechamiento de la jornada laboral, calidad en el cumplimiento de la norma, cero ausentismo y conocimiento de la actividad.
Miembro de los comités municipales y de la asociación constructora de la UJC, y secretario de una organización de base, define como muy retadora su responsabilidad como jefe del Colectivo Juvenil de enchape de la ECOA 47, única brigada de este contingente merecedora del alto honor concedido por el Comité Nacional de la UJC.
“Llevamos cinco meses trabajando de 4 de la tarde a la 1 de la madrugada, en Mangón C, declarada obra de choque de la UJC y la inversión más importante del turismo. El desafío radica en recuperar los atrasos de varios meses en la ejecución de este hotel, con rapidez y precisión.
“El horario tiene que ver con la implementación del doble turno en busca de total eficiencia en un lugar como este bastante criticado, sobre todo por dificultades de organización que todavía debe seguir mejorándose”.
Prefiere esquivar el tema, mas también ayudó a la formación de enchapadores. “Estuve casi un año como instructor y lo malo está en que preparas y algunos se quedan y otros no. La fuerza fluctúa y eso hace que haya que empezar y empezar, nunca terminas.
“¿Por qué se van? Puede ser por la alimentación, falta de atención o de salario. Pienso que las normas son un poco altas para los nuevos y si te quedas por debajo no cobras. Es verdad que a veces no ponen de su parte, pero están los que quieren y no pueden. Se desmotivan y abandonan”.
Hasta 90 CUC por encima de su salario (590 pesos) ha devengado Oleisi. “Lo lógico es recibir en correspondencia con el trabajo que haces pero disfruto que respeten y digan, es joven, pero sabe”.
Con un primer lugar sueña en las competencias de enchape, “Un día dejaré el segundo y tercer lugares”. Mientras tanto, se toma todo su tiempo para burlar las malas noches, descansa todo lo que puede sin renunciar a sus deberes como militante y a sus principales pasiones: el séptimo arte y la práctica de ejercicios.
El muchacho de Bartolomé Masó, en Granma, está seguro que a trabajar bien se aprende como sucede con los oficios. “Basta con que te enseñen la grandeza de conseguir las cosas con tu propio esfuerzo, con que llegues a un lugar, sin experiencia, y te expliquen, te enseñen, te eduquen en el concepto que implica ser disciplinado. En esa escuela se necesitan graduados cinco estrellas y buenos profesores”.
Que más del 70 por ciento de la población laboral de las construcciones de Varadero sea menor de 35 años, habla del peso de los jóvenes en las edificaciones para el turismo que se desarrollan en el principal polo de Sol y playa del país.
Allí, muchos como Oleisi fraguan su vida de constructores, como el hormigón, de amaneceres en amaneceres, y aunque los anima la certeza de asuntos aún sin pulir, están convencidos de que dan, sin reservas, lo mejor que tienen.
“Un reto colosal de la juventud cubana, ahora que el Congreso nos convoca a un real protagonismo”, confiesa seguro que el oficio que mejor conoce es el trabajo.

Pudieron matarnos y qué

Cuatro turistas españoles y al menos dos trabajadores matanceros pudieron ser víctimas mortales de un acto terrorista, pero no las únicas

Cuatro turistas españoles y al menos dos trabajadores cubanos pudieron ser víctimas mortales, pero no las únicas. Los huéspedes acababan de pasar por allí, una camarera concluía la limpieza y no faltó nada para que un custodio revisara en el mismo sitio donde habían colocado la bomba.
A las 3 y 15 de la madrugada del 23 de agosto de 1997 la explosión estalló en Sol Palmeras. Una nube roja cubrió el pasillo que conducía a la planta habitacional de la segunda planta del hotel de Varadero, y un grito de cristales rotos erizó la piel de los que a esa hora sintieron el estruendo.
Patidifuso, desconcertado, las manos en los oídos, Lázaro Lugones Cárdenas solo atinó a doblarse. Así esperó hasta que pudo reaccionar. “Varios compañeros nos reunimos en el lobby y enseguida entendimos que se trataba de un acto de terrorismo”.
Por esos días, recuerda, se hablaba de bombas que serían colocadas en instalaciones económicas como las turísticas. “Yo era jefe del grupo de custodios y recibimos la orientación de esmerarnos en el control y la vigilancia de las áreas, a mí me tocó la del lobby.
“Ya había revisado cada rincón y solo faltaba el pasillo. Allá iba cuando me distraje unos segundos en la puerta, y en el mismo instante en que fui a abrirla ocurrió todo. Sentí un estruendo, un ruido terrible y quedé envuelto en una nube oscura… Abrí los ojos y vi algo del destrozo, cristales cayendo, el falso techo desprendiéndose… oiga, estuve a unos tres metros de la muerte. Más o menos a esa distancia se encontraba el jarrón de barro donde pusieron el explosivo. Se nos escaparon”, lamenta.
Frank González García no corrió el mismo peligro que su compañero, porque estaba bien lejos del lugar de la detonación, pero “la sentí como si hubiera sido a mi lado, fue un impacto fuerte, un olor extraño… Salí en un solo pie de la oficina hasta llegar al lobby a ver qué había sucedido.
“El alboroto duró muy poco porque debíamos actuar con rapidez para evitar que la situación se nos fuera de las manos y propiciar un clima de tranquilidad. Enseguida nos movilizamos y buena parte de los daños comenzaron a resolverse de inmediato”.
Sin embargo, aclara, las cosas no terminaron ahí, “después de ese día, se produjo una suerte de terrorismo sicológico. Se recibieron varias llamadas de amenazas y teníamos que dejar lo que estuviéramos haciendo para virar la instalación al revés, por suerte ninguna otra bomba explotó”.
La urgente llamada lanzó de la cama a Rafael Cervera Ramírez, el oficial del Ministerio del Interior encargado de investigar los hechos. “Suerte que a esa hora no había mucho movimiento de personas, porque era un explosivo C-4 de más de 65 gramos y varias pudieron ser las víctimas, como los cuatro españoles que de milagro se salvaron”.
“Pese al destrozo que encontré cuando me personé allí, lo más impactante resultó el corto tiempo empleado por los trabajadores y directivos para resarcir de inmediato los daños.
“¿Por qué escogieron este hotel? Pues la primera empresa mixta establecida en Cuba se creó precisamente para construir el Sol Palmares. Desde que fuera inaugurado por Fidel el 10 de mayo de 1990, la instalación ha tenido un magnífico desempeño.
“Por eso se convirtió en punto de miras para las actividades terroristas de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA), engendro creado y financiado por el gobierno de los Estados Unidos y su Agencia Central de Inteligencia (CIA).
El hoy responsable de seguridad de Sol Palmeras asegura que en 1995 se frustró un intento al descubrirse una bomba que no explotó pero puso en peligro a cientos de turistas y hombres y mujeres de la instalación. “Al igual que la de 1997, esta la colocó otro elemento contratado y financiado por Luis Posada Carriles y la FNCA”.
Cervera Ramírez participó en otras investigaciones vinculadas con algunos de los hechos de la cadena de actos terroristas cometidos en los 90, pesquisa que arrojó que los guatemaltecos Jorge Venancio Ruíz y Marlon Antonio González pusieron la bomba que estalló el 23 de agosto de 1997 en Sol Palmeras.
A casi 13 años, cada vez que recorre aquel pasillo, Lázaro Lugones escucha el ruido ensordecedor de aquella madrugada y siente la misma rabia, la misma impotencia. “A los terroristas no les importa nada, les pagan por matar y matan”.
Cuatro turistas españoles y al menos dos trabajadores matanceros pudieron ser víctimas mortales, pero no las únicas. Pese a esto y mucho más, Cuba figura en una lista de países terroristas, bomba con la que el gobierno de Obama intenta romper la Isla.
Mientras tanto, desde el Palmeras el Sol alumbra para los cientos de turistas que lo prefieren. “El secreto de este país está en su gente, quien quiera comprobarlo que venga y punto. Esto digo a los argentinos y vienen y vuelve a venir, y seguirán viniendo”, César Baleiv, turoperador.
EN RECUADRO EN RECUADRO EN RECUADRO EN RECUADRO
En el libro Confesiones de Fraile se detalla el interés de la mafia terrorista por terminar con el turismo en la Isla. Algunos hechos violentos lo validan: 7 de octubre de 1992. Un team de la organización Comandos L ataca el hotel Meliá Varadero.11 de marzo de 1994, 6 de octubre de 1994 y 20 de mayo de 1995 terroristas de Alpha 66 atentan contra el hotel Guitart Cayo Coco.12 de abril de 1997. Explosiona una bomba en una discoteca del Hotel Meliá Cohiba, en Ciudad de la Habana. Contenía 600 gramos de C-4 y milagrosamente no causó víctimas humanas. Fue colocada por el salvadoreño Francisco Chávez Abarca.Encuentran una bomba en el piso 15 del Meliá Cohíba, conteniendo 401 gramos de explosivo C-4. Fue colocada también por el salvadoreño Francisco Chávez Abarca.12 de julio de 1997. Explotan dos artefactos en los hoteles Capri y Nacional. Ambos fueron colocados por el salvadoreño Raúl Ernesto Cruz León.4 de agosto de 1997. Explota una bomba en el lobby del hotel Meliá Cohíba, la que contenía TNT y exógeno (RDX). Fue colocada por el salvadoreño Otto René Rodríguez Llerena.4 de septiembre de 1997. Explotan bombas en los hoteles Copacabana, Tritón y Chateau Miramar, así como el famoso restaurante conocido como Bodeguita del Medio.Otros artefactos fueron detectados a tiempo o sus portadores capturados apenas penetraron en el territorio nacional.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Vigías


La postura inteligente que en términos energéticos asumió en el 2006 el aeropuerto internacional Juan Gualberto Gómez evita el quebradero de cabeza que para algunas empresas supone responder a las urgencias actuales de ahorro del país.
En Matanzas, la tercera provincia más consumidora de la Isla, no es cosa de juego el comportamiento de la terminal aérea que con un consumo diario de 16 a 16, 5 MW/h sobrepasa lo gastado por los tres hospitales de mayor importancia en el territorio yumurino.
Para un centro donde reconocen que durante 12 años todo se mantuvo encendido, el profundo movimiento generado por la Revolución Energética le posibilitó las novedosas herramientas con las que hoy se han convertido en sitio de referencia en el uso racional de la energía eléctrica del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba (IACC).
“El diagnóstico integral del potencial de ahorro permitió lograr la organización energética que no teníamos, mediante la creación de los consejos y grupos en los diferentes niveles hasta llegar a la base, encargados de aplicar las medidas y controlarlas”, explica Nelson García González, jefe de grupo energético.
“No habrá resultados si se desconoce la estructura de gasto de una empresa, sus puestos clave y el personal involucrado en los altos consumos. Ahí está la esencia del ahorro, a lo que se unen las necesarias inversiones que respaldan cualquier estudio”.
La determinación de los principales índices de eficiencia, que luego fueron validados, normados y hasta encontraron los coeficientes que los corrigen, constituye, al decir del máster García González, novedad dentro del IACC.
“Aquí se maneja, como indicador de peso, el consumo en kw por pasajero y cuánto se modifica este índice en dependencia de sus gustos, procedencia, sexo, edad, si leen o no, lo que define el uso que le dan a los salones y el grado de claridad que estos deben llevar.
“Hemos desarrollado 12 proyectos de ingeniería básica, siete ya son aplicados. El de iluminación ha facilitado la sustitución de las lámparas de 40 por las de 32, y su colocación por secciones, a fin de que solo se enciendan en correspondencia con al área utilizada, cantidad de personas y horarios.
“En una segunda etapa, sustituiremos las lámparas de 450 w por fluorescentes de bajo consumo y laboramos en la automatización de la iluminación, mediante un sistema de monitoreo y control.
“De igual manera, una vez concluidas todas las operaciones, sin arriesgar para ello la seguridad de la terminal aérea, quedan apagadas locaciones y en 10 horas se reportan ahorros de 7 mw, en especial por concepto del sistema de clima, representativo del 65 por ciento del consumo eléctrico del aeropuerto.”.
Lo más reciente puesto en práctica fue el proyecto de energía renovable, que implicó la creación de un biogás, generador de electricidad a partir del procesamiento de desechos sólidos orgánicos, e instalarán paneles solares para casas de visita, motelito, y comedor.
Solo por concepto de electricidad, entre el 2007 y el 2008 se dejó de consumir más de medio millón de MW/h, lo que significó un total de 85 mil pesos convertibles, “algo posible gracias a la disposición de nuestros trabajadores, poseedores hoy de una cultura sin la cual no pudiésemos estar hablando de resultados”.
Como vigía perenne del ahorro se define este colectivo donde la conducta de usar racionalmente esta energía no apaga la eficiencia con la que cotidianamente “vuela” el aeropuerto internacional Juan Gualberto Gómez.