sábado, 20 de marzo de 2010

Pudieron matarnos y qué

Cuatro turistas españoles y al menos dos trabajadores matanceros pudieron ser víctimas mortales de un acto terrorista, pero no las únicas

Cuatro turistas españoles y al menos dos trabajadores cubanos pudieron ser víctimas mortales, pero no las únicas. Los huéspedes acababan de pasar por allí, una camarera concluía la limpieza y no faltó nada para que un custodio revisara en el mismo sitio donde habían colocado la bomba.
A las 3 y 15 de la madrugada del 23 de agosto de 1997 la explosión estalló en Sol Palmeras. Una nube roja cubrió el pasillo que conducía a la planta habitacional de la segunda planta del hotel de Varadero, y un grito de cristales rotos erizó la piel de los que a esa hora sintieron el estruendo.
Patidifuso, desconcertado, las manos en los oídos, Lázaro Lugones Cárdenas solo atinó a doblarse. Así esperó hasta que pudo reaccionar. “Varios compañeros nos reunimos en el lobby y enseguida entendimos que se trataba de un acto de terrorismo”.
Por esos días, recuerda, se hablaba de bombas que serían colocadas en instalaciones económicas como las turísticas. “Yo era jefe del grupo de custodios y recibimos la orientación de esmerarnos en el control y la vigilancia de las áreas, a mí me tocó la del lobby.
“Ya había revisado cada rincón y solo faltaba el pasillo. Allá iba cuando me distraje unos segundos en la puerta, y en el mismo instante en que fui a abrirla ocurrió todo. Sentí un estruendo, un ruido terrible y quedé envuelto en una nube oscura… Abrí los ojos y vi algo del destrozo, cristales cayendo, el falso techo desprendiéndose… oiga, estuve a unos tres metros de la muerte. Más o menos a esa distancia se encontraba el jarrón de barro donde pusieron el explosivo. Se nos escaparon”, lamenta.
Frank González García no corrió el mismo peligro que su compañero, porque estaba bien lejos del lugar de la detonación, pero “la sentí como si hubiera sido a mi lado, fue un impacto fuerte, un olor extraño… Salí en un solo pie de la oficina hasta llegar al lobby a ver qué había sucedido.
“El alboroto duró muy poco porque debíamos actuar con rapidez para evitar que la situación se nos fuera de las manos y propiciar un clima de tranquilidad. Enseguida nos movilizamos y buena parte de los daños comenzaron a resolverse de inmediato”.
Sin embargo, aclara, las cosas no terminaron ahí, “después de ese día, se produjo una suerte de terrorismo sicológico. Se recibieron varias llamadas de amenazas y teníamos que dejar lo que estuviéramos haciendo para virar la instalación al revés, por suerte ninguna otra bomba explotó”.
La urgente llamada lanzó de la cama a Rafael Cervera Ramírez, el oficial del Ministerio del Interior encargado de investigar los hechos. “Suerte que a esa hora no había mucho movimiento de personas, porque era un explosivo C-4 de más de 65 gramos y varias pudieron ser las víctimas, como los cuatro españoles que de milagro se salvaron”.
“Pese al destrozo que encontré cuando me personé allí, lo más impactante resultó el corto tiempo empleado por los trabajadores y directivos para resarcir de inmediato los daños.
“¿Por qué escogieron este hotel? Pues la primera empresa mixta establecida en Cuba se creó precisamente para construir el Sol Palmares. Desde que fuera inaugurado por Fidel el 10 de mayo de 1990, la instalación ha tenido un magnífico desempeño.
“Por eso se convirtió en punto de miras para las actividades terroristas de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA), engendro creado y financiado por el gobierno de los Estados Unidos y su Agencia Central de Inteligencia (CIA).
El hoy responsable de seguridad de Sol Palmeras asegura que en 1995 se frustró un intento al descubrirse una bomba que no explotó pero puso en peligro a cientos de turistas y hombres y mujeres de la instalación. “Al igual que la de 1997, esta la colocó otro elemento contratado y financiado por Luis Posada Carriles y la FNCA”.
Cervera Ramírez participó en otras investigaciones vinculadas con algunos de los hechos de la cadena de actos terroristas cometidos en los 90, pesquisa que arrojó que los guatemaltecos Jorge Venancio Ruíz y Marlon Antonio González pusieron la bomba que estalló el 23 de agosto de 1997 en Sol Palmeras.
A casi 13 años, cada vez que recorre aquel pasillo, Lázaro Lugones escucha el ruido ensordecedor de aquella madrugada y siente la misma rabia, la misma impotencia. “A los terroristas no les importa nada, les pagan por matar y matan”.
Cuatro turistas españoles y al menos dos trabajadores matanceros pudieron ser víctimas mortales, pero no las únicas. Pese a esto y mucho más, Cuba figura en una lista de países terroristas, bomba con la que el gobierno de Obama intenta romper la Isla.
Mientras tanto, desde el Palmeras el Sol alumbra para los cientos de turistas que lo prefieren. “El secreto de este país está en su gente, quien quiera comprobarlo que venga y punto. Esto digo a los argentinos y vienen y vuelve a venir, y seguirán viniendo”, César Baleiv, turoperador.
EN RECUADRO EN RECUADRO EN RECUADRO EN RECUADRO
En el libro Confesiones de Fraile se detalla el interés de la mafia terrorista por terminar con el turismo en la Isla. Algunos hechos violentos lo validan: 7 de octubre de 1992. Un team de la organización Comandos L ataca el hotel Meliá Varadero.11 de marzo de 1994, 6 de octubre de 1994 y 20 de mayo de 1995 terroristas de Alpha 66 atentan contra el hotel Guitart Cayo Coco.12 de abril de 1997. Explosiona una bomba en una discoteca del Hotel Meliá Cohiba, en Ciudad de la Habana. Contenía 600 gramos de C-4 y milagrosamente no causó víctimas humanas. Fue colocada por el salvadoreño Francisco Chávez Abarca.Encuentran una bomba en el piso 15 del Meliá Cohíba, conteniendo 401 gramos de explosivo C-4. Fue colocada también por el salvadoreño Francisco Chávez Abarca.12 de julio de 1997. Explotan dos artefactos en los hoteles Capri y Nacional. Ambos fueron colocados por el salvadoreño Raúl Ernesto Cruz León.4 de agosto de 1997. Explota una bomba en el lobby del hotel Meliá Cohíba, la que contenía TNT y exógeno (RDX). Fue colocada por el salvadoreño Otto René Rodríguez Llerena.4 de septiembre de 1997. Explotan bombas en los hoteles Copacabana, Tritón y Chateau Miramar, así como el famoso restaurante conocido como Bodeguita del Medio.Otros artefactos fueron detectados a tiempo o sus portadores capturados apenas penetraron en el territorio nacional.

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